‘Hackea tu alimentación’: 30 trucos para comer más sano

Cómo llevar una alimentación saludable no es ningún misterio. El misterio es cómo conseguir que te comprometas a hacerlo día tras día, para siempre.

Practica la alimentación saludable

Nos vemos constantemente bombardeados por publicidad de comida y alimentación y las opciones más llamativas tienden a ser bastante poco saludables. Con un poco de práctica, comer más sano puede ser MUCHO más fácil, pero como todo en la vida, requiere tiempo.

De igual modo a cuando quieres aprender un nuevo deporte, a la hora de saber qué es bueno comer y qué no necesitas practicar y ser paciente contigo mismo mientras haces los ajustes y vas adquiriendo los conocimientos necesarios.


La comida social también es importante

Por otro lado, ser “saludable” a veces significa NO elegir la “opción más saludable”. Si tu dieta te estresa porque te impide y prohíbe disfrutar de una cena “normal” con tus amigos, o sientes que comer un trozo de pastel de cumpleaños es como “hacer trampas”, entonces deberíamos hablar. Puede ser que no estés enfocando el adjetivo “saludable” correctamente.

Hay momentos en los que hay que decir SÍ a la tarta, y SÍ a la pizza.

Es importante que tu estilo de vida contribuya a que te veas y te sientas bien, pero también debe permitir la flexibilidad de pasar tiempo con tu familia y amigos durante una cena informal sin pensar en las calorías. De un modo parecido debe permitirte salir de fiesta sin preocuparte por la cantidad de sueño que tendrás al día siguiente. Todo esto es parte de la VIDA, y si tu dieta no te permite vivir probablemente sea la dieta equivocada para tí.


Pequeños gestos para mejorar nuestra alimentación

Empieza por tomar unas cuantas decisiones diferentes a nivel nutricional durante tu día a día y presta atención a lo que sucede: aquí tienes 30 consejos y trucos sencillos que pueden ayudarte a perder peso, mejorar tu mentalidad a nivel de salud y practicar hábitos alimenticios saludables.

  1. Empieza tu día bebiendo un gran vaso de agua.
  2. Incluye proteínas en cada comida principal.
  3. Come más verduras.
  4. Encuentra un deporte, un tipo de ejercicio u otra actividad física que puedas comprometerte a hacer 2-3 veces a la semana, todas las semanas.
  5. Haz del sueño una prioridad. Lo ideal es dormir de 7 a 9 horas por noche.
  6. Lee los ingredientes. En todo.
  7. Cada vez que te mires en el espejo, hazte un cumplido.
  8. Deja de preocuparte por el azúcar de la fruta si sigues añadiendo azúcar al café. Empieza por esto último.
  9. Dicho esto, deja de añadir azúcar a tu café.
  10. Compra frutas y verduras de temporada. Son más baratas y saben mejor.
  11. Guarda siempre un tentempié saludable en tu bolsa o mochila.
  12. Ensalada” no significa automáticamente “saludable” o “baja en calorías”.
  13. Deja de hacer scroll en Instagram cuando deberías estar durmiendo.
  14. Cada vez que cocines prepara lo suficiente para comer dos veces y guarda las sobras.
  15. Aprende a diferenciar el hambre física y del hambre emocional.
  16. La cifra que marca la báscula NO es la ÚNICA medida de progreso.
  17. En un restaurante eres un cliente que paga por un servicio: haz preguntas sobre el menú y los ingredientes.
  18. Pide los aderezos o salsas a un lado y añadelos a tu plato tú mismo.
  19. Lo que tienes en casa es lo que vas a comer. Así que mantén cosas saludables en casa.
  20. Mide siempre cuánto aceite estás usando – el tamaño de un “chorrito” varía de forma inversamente proporcional al estado de ánimo en el que te encuentres.
  21. Caminar cuenta como ejercicio. Hazlo más.
  22. Pasa tiempo con personas que te hagan sentir bien contigo mismo.
  23. La comida congelada PUEDE ser una gran elección saludable, dependiendo de lo que elijas.
  24. Cualquier dieta que parezca extrema es probablemente una mala dieta.
  25. Deja de beber zumos de fruta. Cómete la fruta entera.
  26. Empieza a prestar atención a cómo te sientes después de comer: cuando comes “comida basura” ¿te sientes diferente a cuando comes “comida más saludable”?
  27. Tómate 5 minutos cada noche para hacer algo que te ayude a reducir tus niveles de estrés al día siguiente.
  28. Deja de fumar. Incluso si es sólo “cuando bebes”.
  29. Deja de pedir una cerveza sólo porque todos los demás lo hacen. A nadie le importa si bebes agua.
  30. Recuerda que incluso los alimentos saludables sólo lo son en su justa medida y cantidades. Saludable no significa “buffet libre”.

Esta lista podría continuar con bastante más puntos: hay muchas pequeñas cosas que puedes empezar a hacer que tienen un efecto directo en tu salud. Si esta lista te parece abrumadora, no te preocupes, no necesitas cambiar todo a la vez. De hecho, en mis programas de coaching trabajamos en el cambio progresivo, implementando hábitos que te lleven hacia un cuerpo, mentalidad y metas de salud positivas sin poner toda tu vida patas arriba.

¿Ya usas algunos de estos consejos en tu vida diaria? ¿Se te ocurre algo que crees que pueda ser añadido a esta lista? Me encantaría escuchar algunos consejos de lo que tú yas estás haciendo… ¡compártelos conmigo en los comentarios!

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