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6 ideas para comer más verduras

No empecé a comer verduras hasta los 19 años: para mí, comer una ensalada tipo césar ya fue todo un éxito… Y la única razón por la que me gustaba era por los crotones de pan frito y la dulce y sabrosa salsa césar.

10 años después la mayoría de mi dieta se basa en plantas y a menudo me puedes encontrar comiendo zanahoria o pimiento crudos.

Entonces, ¿cómo ocurrió este cambio? ¿Qué pasó en mi dieta (y en mis papilas gustativas) para que de pronto la verdura me empezase a gustar tanto?


Los cambios en la alimentación requieren tiempo

Cambiar mis hábitos alimenticios no ocurrió de la noche a la mañana, te lo aseguro. Todos sabemos que el mero hecho de saber que algo es bueno para ti no es suficiente para cambiar tu estilo de vida. La clave está en convertirlo en un hábito, pero para lograrlo, hay que empezar poco a poco.

Para crear un nuevo hábito y mantenerlo debemos jugar con varios factores a la vez. Uno de esos factores es que tiene que ser FÁCIL! Así que vamos allá: mis consejos para hacer que comer vegetales sea más fácil.


¿Por qué importa que coma verduras?

Las verduras están repletas de micronutrientes, vitaminas y minerales que son clave para la salud.

Los diferentes colores de las verduras te indican los diferentes nutrientes de los que disponen… y aunque PUEDES vivir sin una variedad de vitaminas y minerales en tu vida (podrías comer durante el resto de tu vida arroz blanco con pollo tres veces al día y tu cuerpo seguiría “funcionando” y procesando energía), no lo recomiendo.

Comer verduras es clave para nuestro cuerpo: el ejemplo del escorbuto

¿Te suena la enfermedad del escorbuto? Es una avitaminosis C (falta de vitamina C) y la sufrían en la edad media los marineros que pasaban meses en el mar sin probar verdura ni fruta fresca y que basaban su dieta durante muchos meses en salazones y cereales. Sí, las verduras importan y mucho.

Ejemplos de la importancia de los micronutrientes de las verduras:

  • Los bajos niveles de magnesio, (magnesio que se encuentra en abundancia en las verduras verdes como la espinaca y el brócoli) pueden contribuir a la presión arterial alta, los calambres musculares, la baja calidad del sueño y la fatiga.
  • La falta de vitamina A (que se encuentra en las zanahorias, los boniatos y otras verduras de color naranja), puede causar problemas de piel seca y quebradiza, sequedad ocular y problemas para ver en la oscuridad.

Así que sí… las verduras (¡y la fruta!) son súper importantes para una dieta saludable.

Entonces, ¿cómo puedes empezar a añadir más verduras a tu dieta si no te gustan?


6 consejos para comer más verduras

#1 Combínalos con algo que te guste: piensa en un plato que te guste comer

Por ejemplo: tengo una clienta que no es fanática (por decirlo de forma suave) de la mayoría de las verduras pero es una amante empedernida del queso.

Así que en su caso decidimos que la mejor manera de empezar a añadir más vegetales en su dieta fue combinando ambas cosas:

  • Una ensalada griega… con un poco de queso feta
  • Verduras mezcladas en sopas o cremas… con un poco de queso parmesano.

#2 ¡Prueba nuevas verduras!

Es tan fácil quedarse atascado en la rutina de comer las mismas cuatro cosas una y otra vez:

  • Judías verdes, brócoli, zanahorias y patatas
  • Judías verdes, brócoli, zanahorias y patatas
  • Judías verdes, brócoli, zanahorias y patatas

¿Has probado alguna vez las chirivías?

¿Coles de Bruselas?

¿Berenjena?

La próxima vez que vayas al supermercado haz lo siguiente:

  1. Coge una verdura que no hayas probado nunca
  2. Usa Google (¡o envíame un correo electrónico y te ayudaré!) para encontrar una receta.


#3 Prepara las mismas verduras… pero de diferente forma

Las formas típicas de preparar verduras son al vapor, hervidas o crudas, y a menudo no hay mucha creatividad en los métodos de preparación.

Puede que no te gusten las judías verdes al vapor (de hecho así solas no saben a mucho, no vamos a negarlo), así que quizás lo que falta sea un poco de imaginación en los fogones (y yo te puedo echar una mano con eso). ¿Alguna vez las has probado salteadas con ajo y salsa de soja?

¿Y si eso no funciona? Vamos al siguiente consejo


#4 ¡Inténtalo de nuevo!

¿Recuerdas la primera vez que probaste el vino o la cerveza?

Lo más probable es que fuese durante tu adolescencia tardía (no voy a preguntar quién te dio a probar o cómo lo conseguiste) o los inicios de tu edad adulta, y estoy totalmente segura que no te convertiste en un fan incondicional de su sabor con el primer trago.

De hecho, seguramente encontraste su sabor bastante desagradable y pensaste cómo podía ser que la gente bebiese eso.

Varios estudios demuestran que podemos tardar entre 7 y 10 veces en acostumbrarnos a un sabor. Y eso incluye el sabor de las verduras.

También ayuda el hecho de intentarlo con actitud positiva: si en el momento en el que coges el tenedor lo haces convencido de que vas a odiar la cena, probablemente lo harás.

 


#5 Añade un poco de sal… o grasa

No hay nada que un poco de queso o un poco de mantequilla no puedan arreglar 

Esto parece contrario a la intuición: si estoy tratando de comer más sano, ¿quieres que le añada mantequilla? Sí.

Si un poco de mantequilla te ayuda a comer un plato de verduras que antes no querías ni ver, yo llamaría a eso una auténtica victoria.

 


#6 Mezcla y enmascara las verduras en tu plato

Hay muchas verduras que se pueden mezclar fácilmente en una receta típica sin que te des cuenta de la adición.

Por ejemplo:

  • Añade espinacas o calabacín picado a un batido
  • Mezcla una coliflor al vapor con el puré de patatas
  • Añade champiñones o tomates frescos a la salsa que acompaña a tu pasta

No se trata de engañarte a ti mismo sino de ser un auténtico genio de la creatividad culinaria


No te presiones

Lo entiendo… a veces no tienes ganas de comer verdura. Y eso está bien.

A veces comer una galleta es justo lo que te apetece hacer. Recuerda, no es una cosa o la otra: puedes tener un día lleno de verduras y premiarte por ello con una galleta.

Te prometo que esto ocurre de verdad: mientras más vegetales comas, más te gustarán. ¡Incluso puedes descubrir que se te antojan!

Todo esto es parte del proceso: cuanta más comida real añadas a tu dieta, menos espacio tendrás para otras cosas.

No sólo eso, sino que si prestas atención, notarás:

  • Cambios en tu digestión
  • Cambios en tus niveles de energía
  • Cambios en tu apariencia física.

¡Como odiadora profesional de verduras rehabilitada, puedo dar fe del poder de los vegetales!

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